Abuelo desesperado llevó a su cachorro enfermo al hospital en lugar de a la clínica veterinaria

A veces las personas de la tercera edad pueden llegar a ser tan inocentes que actúan similar a los niños. Así sucedió con este ancianito que llevó a su cachorro enfermo a un hospital, pero no sabía que debía llevarlo al veterinario. Tal como un niño, él solo lo llevó a donde sabía que había médicos y que podrían ayudarlo a mejorar la salud de su mascota.

Estos acontecimientos se dieron en México, en un pequeño pueblo llamado Huejotzingo. Un abuelito de edad avanzada llegó al hospital del pueblo con su cachorro dentro de un costal. El pequeño lucía desalentado, sin ganas de moverse, por lo cual el abuelo decidió llevarlo en el costalito. Al llegar al hospital, les pidió a los médicos que lo ayudaran, pues su perrito estaba muy mal.

El viejito les dijo a los médicos que el cachorro no quería comer, que apenas y bebía agua, tenía diarrea y estaba muy desanimado. El médico que atendió al abuelito estuvo a punto de decirle al señor que él no atendía animales y que debía llevarlo a un centro veterinario, pues allí era donde atendían a los perritos.

Su cachorro enfermo se encontraba muy mal y los médicos, aunque no veterinarios, hicieron lo posible por ayudar

Aunque estuvo a punto de decirle al abuelo que ellos no atendían animales, finalmente decidió hacer lo que estuviera a su alcance. El ancianito le suplicó al médico que ayudara a su mascota, e incluso le preguntó por el precio de la consulta. No obstante, el médico lo ayudaría sin esperar nada a cambio, así que llamó a otros médicos para determinar qué tenía el cachorro.

Después de una pequeña evaluación, se dieron cuenta de que el perrito se encontraba deshidratado y de que este tenía una infección o un virus. Para poder ayudarlo a que estuviera mejor, le administraron antibióticos y electrolitos para hidratar al animalito. Tras atender al cachorro, este se mejoró, y el abuelito agradeció a los médicos por tan buen gesto.

Asimismo, los médicos le aseguraron al abuelo que si su mascota no mejoraba, que lo llevara de nuevo con ellos. Sin duda, estos médicos actuaron de muy buena fe, pues a pesar de no ser expertos atendiendo animales, aplicaron sus conocimientos para tratar de ayudarlo y lo lograron.

Así el ancianito y su cachorro pudieron volver contentos a casa, pues encontraron personas bondadosas que estuvieron dispuestas a auxiliarlos.