Animales que perecieron congelados en instantes inexplicables

La fuerza de la madre naturaleza es increíble. Su fuerza creadora también puede convertirse en un cruel poder destructivo. Estos animales congelados fueron víctimas de las terribles heladas provocadas por la madre naturaleza. Algunos sufrieron un terrible destino, mientras que otros pudieron vivir para ‘contarlo’.

El primer caso de estos animales que quedaron congelados es el de un pez que intentó capturar a otro. Increíblemente, ambos se congelaron en el agua, quedando inmortalizado el momento en el que el pez abría su boca para capturar a su presa. El siguiente caso es el de dos alces que se congelaron mientras luchaban.

Al parecer, es posible que pelearan por una hembra, y mientras luchaban, sus cuernos se atascaron con el del oponente. Todo indica que cayeron a un lago durante la batalla, quedando ambos congelados. Y de las imágenes más increíbles de animales atrapados en el hielo, está la de unos peces carpa congelados en una ola de hielo.

Estos animales congelados quedaron inmortalizados en el tiempo

Por otro lado, dos zorros sufrieron el mismo destino que los animales anteriores. Al parecer, mientras caminaban sobre un lago congelado, el hielo de este se quebró y cedió con el peso de los animales. Fueron encontrados en momentos distintos, pero el ejemplo de ambos sirvió para advertir a las personas del peligro que representa caminar sobre cuerpos de agua congelados.

Un destino similar lo sufrieron varios caballos que escaparon de la granja en la que vivían. Los dueños aseguraron que los caballos solían salir de la granja, pero que siempre volvían. Sin embargo, en una ocasión jamás regresaron. En concreto, fueron 42 caballos los que se escaparon, y 42 los que fallecieron congelados cuando quedaron atrapados en un lago lodoso.

Pero no todas las historias tienen un final trágico. Una increíble fotografía de una rana congelada fue capturada por un fotógrafo noruego. Las ranas, al ser animales de sangre fría no pueden morir por congelamiento. Por ende, esta pequeña ranita podrá continuar con su vida una vez se descongele.

Por último, un gatito callejero se estaba congelando, y sus patitas estaban pegadas al frío suelo. Afortunadamente, unas personas se percataron de lo que sucedía, y con agua caliente mojaron las patas del felino para liberarlo. Posteriormente, el pequeño fue adoptado y ahora podrá tener un hogar cálido y amoroso para pasar cada invierno sin peligro de congelarse.

Estos casos nos demuestran la fuerza de la naturaleza, y que nada ni nadie está a salvo de su increíble poder.