Ballenas increíblemente amistosas tienen contacto con los turistas

En la Laguna de San Ignacio, México, las ballenas están tan cerca que incluso se puede llegar a besarlas y acariciarlas. O por lo menos, hacer el intento.

San Ignacio, a unos 560 kilómetros al sur de Tijuana, en el lado Pacífico de Baja California, es una zona dedicada al avistamiento de ballenas que es visitada por miles de turistas todos los años.

Esta zona, ubicada en la Reserva de la Biosfera El Vizcaíno, fue nombrada como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, y es el mayor santuario de ballenas grises del Pacífico.

La atracción principal, por supuesto, son las ballenas grises. Los machos y las hembras sin crías suelen comenzar su viaje al norte de Alaska, en febrero; sin embargo, algunas madres y bebés se quedan más tiempo en San Ignacio.

Es por eso que una lancha con motor es más que suficiente para acercarse a las ballenas, que tienen la gran particularidad de ser amistosas con todos los turistas.