Después de tres años y medio esta perrita es libre al fin

Los perritos que viven en los refugios esperan ansiosamente a que una linda familia llegue algún día y lo lleve con ellos a un cálido y amoroso hogar. Betty es una dulce perrita que, por la legislación del estado de Georgia en Estados Unidos, tuvo que soportar tres largos años en un refugio, pues no podía ser adoptada. Sin embargo, la perrita es libre al fin y ha conseguido un hermoso hogar.

Betty es una perrita que tuvo un duro pasado, ella estuvo involucrada en un caso de peleas de perros. Debido a esto y a las leyes del estado de Georgia, no podía ser adoptada por nadie, pues hasta que un tribunal decidiera lo contrario, la pequeña Betty continuaba siendo ‘propiedad’ de quien le había hecho tanto daño.

Es por ello que esta perrita tuvo que pasar alrededor de tres años y medio en el refugio para perros Macon-Bibb en el condado de Bibb, Georgia. Ella, ante los ojos de la legislación de Georgia, era legalmente ‘propiedad’ de la persona que la había obligado a participar en peleas con otros perros.

Betty, la perrita es libre al fin y podrá recuperar el tiempo perdido

Afortunadamente, Georgia aprobó la legislación sobre el costo de la atención. Esto quiere decir que, aquellos perritos que sufrieron maltratos y se encuentran en algún refugio podrán ser adoptados si sus dueños no pueden cubrir los gastos para que un refugio los cuide. De este modo, Betty era libre al fin, y no pasó mucho tiempo tras la aprobación de esta legislación para que la perrita consiguiera un nuevo y amoroso hogar.

El día en que Betty se iba a su nuevo hogar, tuvo una hermosa despedida organizada por el personal del refugio. Todos estaban contentos de que por fin aquella dulce perrita iba a tener una linda familia e intentaría hacer lo posible por recuperar el tiempo perdido. Pero el hecho de que se fuera, también significaba que no la tendrían allí y que la extrañarían mucho, así que hubo risas, lágrimas y muchos abrazos.

Betty estaba notablemente alegre y entusiasmada, y todos en el refugio también, pues pasaron tres años y medio antes de que pudiera ser adoptada. Para una persona, casi cuatro años es un tiempo considerable; para un perrito lo es aún más, y de allí la importancia de que Betty se ponga al día y reciba mucho amor y disfrute al fin de su preciosa libertad junto a su nueva familia.