El perro solitario que pasaba sus días mirando hacia el mar esperando el regreso de sus dueños

Desde hace poco más de un año que los vecinos de esta localidad de Corea del Sur venían observando un extraño comportamiento de un perro callejero.

Este perro de raza Nureongi permanecía en la orilla rocosa a pesar de que las olas se estrellaban con fuerza contra las rocas y muchas veces contra su propio cuerpo.

¿Pero qué le sucedía realmente a este perro? ¿Qué hacía que Noorung, como lo llamaban los lugareños a este perro callejero, estuviera tan asustado como para no abandonar esa orilla peligrosa y llena de soledad?

Noorung estaba recordando a sus antiguos dueños, una pareja de ancianos que pescaban todos los días en esa zona. Cuando esta pareja comenzó a enfermarse a causa de la vejez, decidió que era momento de marcharse a un lugar más cercano a hospitales para mantener un control de la salud. Sin embargo, no pudieron trasladar a su mascota y la tuvieron que dejar allí.

Noorung soportó climas adversos y hostiles en esta isla durante un año, permaneciendo fiel en ese lugar, lleno de esperanza en que sus dueños volverían.

El lugar se llama Rocky Island, donde Noorung estuvo más de un año aguardando a sus dueños, día y noche, incluso bajo la lluvia.

Noorung vivió alejado de todos los vecinos, solo con el ruido de las olas del mar. Cuando alguien intentaba acercarse para darle de comer, huía. Y cuando no había nadie cerca, Noorung se acercaba a la comida que le habían dejado y se alimentaba.

Al ver que la situación no cambiaba, los vecinos contactaron a la pareja de ancianos, quienes comunicaron que no tenían planeado volver en ese momento porque estaban enfermos, motivo por el cual habían tenido que abandonar la isla un año antes.

Finalmente, un equipo de rescatistas ideó un plan para sacar a Noorung de ese lugar peligroso y lleno de nostalgia. A pesar de ser varios rescatistas y estar preparados, el perro huía rápidamente.

Con la ayuda de un dardo tranquilizador pudieron capturarlo. Cuando le dispararon el dardo, Noorung siguió corriendo durante unos minutos más, alejándose de las rocas y yendo hacia la antigua casa donde vivía con los ancianos. Allí cayó desmayado.

Lo llevaron a una clínica canina donde le hicieron varios estudios con los que comprobaron que estaba bien de salud a pesar de los largos meses que vivió a la intemperie.

Ahora vive con un vecino, quien lo cuida con mucha amabilidad y cariño hasta que la pareja de ancianos algún día regrese a Rocky Island.