El rescate de Motas en China, el mejor ejemplo de cómo salvar ángeles

En Ningbo, China, una mujer llamada Laura Díez se dirigía a trabajar y vio a un pequeño perro debajo de un coche tratando de encontrar un lugar fresco apartado de la luz solar.

Ella le contó a su hermano Davo Díez y un día después fueron a rescatarlo. Al regresar al lugar tardaron un poco en encontrarlo y se las arreglaron para meterlo en una jaula y llevarlo al veterinario, pero les tocó ir caminando pues ningún taxi los quiso llevar con el animalito. Al llegar, comenta Davo: “La gente se fue acercando y nos miraban aterrados porque acá no es normal rescatar un perro de la calle”.

El perrito se encontraba visiblemente débil, el médico veterinario le hizo un chequeo general y le ordenó su respectivo tratamiento. Le dieron un baño, corte de pelo, medicina y se le aplicó un spray curativo, tratamiento que duró unas 3 a 4 semanas, ahora el perro está sano y feliz.

Llevó dos meses de tratamiento, mucho cuidado, y sobre todo, mucho amor y cariño para traerlo de vuelta a una vida sana, pero valió la pena. No podemos cambiar el mundo mediante la adopción, pero podemos cambiar el mundo para muchos animales abandonados, y poco a poco lo que podemos hacer es marcar la diferencia.