Estación de servicio adopta a 3 perritos callejeros a pesar de las advertencias del antiguo propietario

La siguiente historia nos muestra las dos caras de la moneda; aquellas personas desalmadas y sin corazón, y aquellas con un corazón gigante dispuestas a brindar ayuda a quien la necesite. En São Leopoldo, Brasil, tres perritos fueron adoptados por una estación de servicio, sin embargo, en un principio no eran bienvenidos allí.

Los perritos de la calle pueden tener vidas muy duras, ya que no siempre tienen alimento disponible y deben enfrentar las inclemencias del tiempo. Además de esto, muchas personas los tratan con desprecio e incluso los maltratan. Sin embargo, y por fortuna, no todas las personas son así y hay quienes les dan de comer y les brindan amor.

En una estación de servicio en São Leopoldo, Brasil, tres perritos siempre se acercaban buscando algo de comer y un poco de cariño. Quien era propietario de la estación de servicio corría a los perritos y los trataba mal, pues según él, le daban un mal aspecto al negocio y espantaban a los clientes.

Los tres perritos fueron adoptados por una estación de servicio y recibieron una importante misión

Un buen día, la estación de servicio fue puesta en venta, y un nuevo propietario se hizo cargo de esta. El nuevo propietario se llamaba Gabriel Corrêa; él recibió un ‘consejo’ del anterior dueño: no debía alimentar a los perros, porque si lo hacía, ellos se quedarían allí y arruinarían el negocio. Gabriel, lejos de hacerle caso, hizo todo lo contrario.

Cuando los tres perritos se acercaron, Gabriel los trató con cariño, sin embargo, debido a los malos tratos que anteriormente habían recibido, estaban a la defensiva y no dejaban que Gabriel se acercara mucho. Él le ordenó a los demás empleados que trataran bien a los canes, y les proveyó de alimento y agua. Con los días, los perritos empezaron a aceptar el amor de Gabriel.

Después de un tiempo, los perritos ya formaban parte de la estación de servicio y se lo pasaban allí día y noche. Gabriel decidió darles un nombre, y los bautizó como Marmaduke, Trakinas y Mano; les dio sus propias identificaciones  como empleados de la estación de servicio y les acomodó unas casitas para perro para que pudieran descansar cómodamente.

El trabajo de los tres perritos era proteger el negocio, y lo más importante, hacer felices a los clientes. En lugar de arruinar el negocio, Marmaduke, Mano y Trakinas atrajeron más clientes, y muchos recomendaron el lugar por su buena atención y agradables empleados. Por fortuna, esta historia tuvo un final feliz, y ahora estos perritos no tendrán que pasar más necesidades.