Este perrito tenía hidrocefalia, pero el amor de esta linda abuela consiguió un milagro

Esta historia es sin dudas muy conmovedora, pues demuestra que el amor todo lo puede, y que incluso puede hacer milagros. Una adorable abuelita adoptó a un cachorro que por algún motivo, no crecía. El perrito tenía hidrocefalia, y el médico veterinario le explicó a la abuelita lo que era la enfermedad y la expectativa de vida de los perros que la sufrían.

Dol-dol y su dueña, una tierna abuelita, son los protagonistas de esta conmovedora historia. Cuando se conocieron, Dol-dol era tan solo un pequeño cachorro. Con el tiempo, la abuelita se dio cuenta que este no crecía, y que otros perritos de su raza (chihuahua) eran mucho más grandes que su pequeña mascota. Aun así, la abuelita lo amaba mucho y no le prestó mayor importancia.

La señora llevaba a Dol-dol al local que debía atender y lo colocaba en su delantal, en un bolsillito en donde él estaba muy a gusto. Asimismo, siempre le tejía o le hacía ropa muy adorable, especial para su pequeño cuerpo. La abuela amaba a su perrito, y él sin duda también la amaba a ella.

El pequeño perrito tenía hidrocefalia, lo que destrozó el corazón de la abuelita

Si bien Dol-dol es un perro muy lindo, algo en él no está bien, pues apenas puede caminar, su mirada es extraña y también le cuesta respirar. Gracias a los cuidados y el amor de esta abuelita, el perrito ha logrado acompañarla durante tres años. Aun así, era momento de saber por qué Dol-dol no crecía, y por ello visitaron al veterinario.

En centro médico veterinario le hicieron exámenes y pruebas al pequeño, revelando que tenía hidrocefalia. El doctor explicó que esta era la razón de que Dol-dol no creciera, no respirara bien, su mirada fuera extraña al igual que su caminar. Posteriormente, señaló que por lo general, estos perritos tenían una esperanza de vida de uno a dos años.

Increíblemente, y como por obra de un milagro, este perrito superó esa expectativa de vida. Cuando el veterinario habló sobre esto, la abuelita le tapó las orejitas a Dol-dol para que no escuchara la terrible noticia. Finalmente, el doctor no pudo indicarle a la señora cuánto le quedaba a su mascota.

De cualquier forma, ella está dispuesta a amarlo hasta el final de sus días con todo su corazón. Y aunque esto le rompió el corazón, ella aprovechará cada día para demostrarle lo mucho que ama a Dol-dol.