Gata sin hogar le insiste diariamente a una familia para que la adopte

Una familia de Corea del Sur se siente perseguida cada vez que sale a la calle. Y no es precisamente que sus miembros sean perseguidos por una persona, sino que el perseguidor no es nada más ni menos que ¡una gata!

Sí, la gata persigue a esta familia todos los días cuando la encuentra en los pasillos del edificio donde vive o cuando sale a la calle a hacer alguna compra.

La gata solía vivir en el apartamento 101, pero desde que conoció a esta otra familia que vive en el mismo edificio, quiere estar con ella todo el tiempo. Como si estuviera pidiendo y suplicando que la adopten.

Sin embargo, es tanta la insistencia de esta gata, que la familia cede y la deja ingresar al edificio y después al apartamento. Esta gata tiene un gran carácter, y a pesar de estar en casa ajena, no duda en hacer establecer sus reglas apenas ingresa al apartamento, dándole unos golpes con sus patitas al perro de la casa.

En esos momentos, Happy, la gata, es despedida del apartamento. Pero en pocos segundos comienza a llorar y enternece el corazón de la familia. Entonces la dejan ingresar nuevamente al apartamento.

Happy parece como si estuviera obsesionada con Maru, la perra de la casa, y cada vez que la ve cerca, se le tira encima para darle unos cuantos golpes precisos con sus patas.

El comportamiento de Happy no es de los mejores, y por tal motivo, después de darle varias oportunidades, la familia decide que la gata salga de la casa, ya que se lleva muy mal con Maru.

Aunque le digan que se vaya, Happy no se va. Incluso hoy en día, ella sigue a la mujer cuando sale a la calle.

Pero un día, apareció la antigua dueña de Happy, quien se mostró preocupada cuando le contaron el caso de su gata, ya que Happy se escapó de su casa de manera inesperada.

En su antigua casa, a Happy la llamaban Nabi, y sus ex dueños se sintieron muy conmovidos cuando les contaron la historia de la gata, que deambulaba entre la calle y la casa de la vecina. Casualmente, esta familia había perdido días antes a su perro enfermo, por lo que se supone que Nabi se escapó de la casa llena de tristeza.

Finalmente las dos familias acordaron que se quedaría a vivir en la casa de su antigua dueña, y ahora la gatita sería vecina del perrito Maru, quien estaría feliz ya que parecía que no podrían vivir bajo el mismo techo.