Gatita discapacitada con una rara enfermedad, demostró todo lo especial que es

Si la vida para un ser humano con discapacidad es difícil, entonces imagínate lo que será para una gata que nació con problemas para caminar. Realmente, puede llegar a ser un martirio. Aunque esto no quiere decir que nunca vaya a tener una vida normal y llena de felicidad.

La gata protagonista de esta historia nos demuestra que con esfuerzo y sacrificio hasta una discapacidad puede ser controlada, para así lograr una vida lo más normal posible y sin sufrimientos. Pero además de eso, superarse y dejarnos en claro que lo que le sucedió a ella no fue una limitación, sino una oportunidad para destacar y sorprender a todos.


© Foto: Instagram / 
brutiss__the_ch_cat

Esta gata, a la que han llamado Brutiss, nació con su hermana, pero a las pocas horas fueron abandonadas por su madre en un jardín, por lo que desde un primer momento tuvieron una vida difícil. Por suerte, a los 3 días serían encontradas por un hombre que las llevó a la veterinaria Shanna Egan.


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La dueña del lugar, Shanna, se encargó de darles acogida durante el tiempo que fuera necesario hasta que estuvieran bien y pudieran ser adoptadas por personas responsables. Sin embargo, pocos días después, la hermana de Brutiss no resistió y finalmente murió.


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Si bien estuvo triste varios días por la muerte de la gatita, Shanna se mantuvo firme y convencida de que Brutiss se recuperaría y podría tener una vida normal cuando fuera adoptada. Esta gatita demostró sus fuerzas y ganas de vivir, por lo que durante los siguientes días hizo los esfuerzos necesarios para tomar medicación y alimentarse adecuadamente para ir sanando su salud y ponerse fuerte.


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Pero cuando todo parecía que iba más que bien, un diagnóstico expuso un grave problema de salud para Brutiss: sufría de hipoplasia cerebelosa. Esto le provocaba inconvenientes para mantener el equilibrio y temblores constantes. Según pudo determinar Shanna, es muy posible que Brutiss se haya contagiado de un virus llamado panleucopenia felina cuando aún estaba en el vientre de la madre.


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Las semanas siguientes continuó con su tratamiento y con más cuidados, pero Shanna ya no quería solo acogerla. Por lo que directamente la adoptó. Así, cuando se hizo más evidente la dificultad para caminar de la gatita, pronto le consiguieron una silla de ruedas y un arnés que la sujetara al caminar.


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Así transcurrieron las semanas para Brutiss, que se acostumbró rápidamente a su nueva forma de caminar y se la veía feliz porque recibía atención, cuidados y mucha buena energía para que siguiera avanzando en su recuperación. Tanto que hasta se dedicó a la pintura, usando sus patitas para hacer arte abstracto. Con los fondos recibidos, Shanna no dudó en donarlos a diferentes fundaciones que se dedican a la enfermedad de Brutiss.