La demostración de que los perros y los gatos pueden ser amigos del alma

Muchas veces hemos visto cómo en la televisión se representa a los perros peleando con gatos en relaciones poco amistosas. Pero no todas las relaciones son así. Este perro, llamado Charlie, y el gato, llamado Scout, fueron grandes amigos.

Cuando Scout llegó al hogar, tenía pocos días de nacido, y Charlie lo recibió con mucha alegría y amor. Se hicieron amigos en poco tiempo, y no se separaban en todo el día.

Jugaban, se cuidaban y dormían uno al lado del otro todas las noches. Sin embargo, hubo un problema que hizo que se tuvieran que separar.

Charlie fue diagnosticado con cáncer en todo su cuerpo.

A los pocos meses murió, y su dueño, al ver que el gato estaba muy triste, colocó durante varias semanas una foto en un ordenador para que Scout pudiera tener a su amigo un poco más cerca.

Así, durmió durante un buen tiempo junto al ordenador todas las noches, extrañando a su amigo y demostrando una amistad inquebrantable.