La hermosa amistad entre una mujer que no podía tener mascotas y un perrito vecino

Los perritos son indudablemente grandes mascotas, y más que esto, son excelentes amigos. Todos aquellos que hayan tenido la dicha de tener a un perro en su familia, sabrán la gran alegría que estos animalitos pueden brindarnos. A continuación podrás conocer la historia de una amistad entre un perrito y una mujer que sin duda te conmoverá.

Laryssa es una mujer que ama a los perros, ella siempre había tenido la ilusión de adoptar a uno. A pesar de su gran anhelo, el departamento al cual se mudó no permitía ningún tipo de mascotas. Cuando Laryssa supo esto, sintió que su corazón se quebraba y su ilusión se desvanecía. Triste por esta noticia, la mujer se resignó.

Un buen día, se percató que al lado del lugar en el que residía había una cerca vieja que daba con la casa vecina. Al asomarse pudo observar a un adorable cachorro que pertenecía a la familia de sus vecinos. Laryssa en un principio se limitaba a mirarlo, pero un día lo llamó. El perrito se levantó para saludar a su vecina, quien solo pudo tocar su hocico.

La amistad entre un perrito y una mujer que nos deja una gran lección

Desde aquél día, Laryssa y Jack (el nombre del perrito) se saludaban diariamente. Cada vez que Laryssa salía, Jack corría rápidamente a la cerca para saludarla y ella le daba una caricia en su hocico. Con el tiempo, el perrito creció, y ahora Laryssa podría acariciar su cabeza también. Los vecinos de Laryssa notaron que Jack se la llevaba muy bien con su vecina.

En determinado momento, los vecinos de la mujer decidieron renovar la cerca, pues estaba muy vieja. Ellos tuvieron en cuenta la amistad entre Jack y Laryssa, por lo cual dejaron una pequeña ventana en la cerca. De este modo, su vecina podría acariciar a Jack y este podría saludarla de una mejor forma.

Laryssa agradecida por el gran gesto de sus vecinos señaló que esto le hacía muy feliz. El hecho de poder acariciar a Jack cada día le alegraba enormemente. Y es que un perrito consigue que nuestros días más grises tomen color, pues su inocencia, alegría y buena energía tienen un gran efecto en nosotros.

Ahora Laryssa y Jack pueden verse mejor todos los días y continuar con su hermosa amistad. Y aunque ella no pueda tener un perro en su departamento, con acariciar a Jack cada día le es más que suficiente.