Monje budista trabaja en las calles reciclando papel para comprarles comida a los perritos que rescata

Algunas personas son tan entregadas y aman con tanta intensidad que son capaces de realizar grandes sacrificios. Así lo hace este hombre, un monje budista que cuida de varios perros que encontró en la calle y hace todo lo que está a su alcance para poder comprarles alimento. Cada día, el monje sale con cinco de los perritos que cuida, los cuales le acompañan gustosamente.

El hombre prepara una carreta con un montón de papel de reciclaje para vender. El dinero que consiga con la venta de este papel es el que usará para comprarles la comida a sus amigos peluditos de cuatro patas. Cuando la carreta está lista, uno a uno se suben los perritos para ir a bordo de esta y así acompañar al monje durante su recorrido.

Las personas de la localidad ya conocen al monje y a sus perritos, pues ya lleva haciendo esto desde hace 8 años. Una de las pequeñas paradas que realiza el monje junto a los perritos es en un restaurante; allí, un hombre les ofrece comida a los perros de forma generosa. En la siguiente parada (la tienda de chatarra), los perritos encuentran agua y se hidratan.

El monje cuida de varios perros, y gracias a su bondadoso corazón recibe una gran ayuda

Cuando la historia de este monje se hizo noticia, un veterinario llegó de manera voluntaria para chequear el estado de salud de cada uno de los perritos que estaban a cargo del monje. Una vez analizado cada uno de los canes, el veterinario determinó que todos tenían un óptimo estado de salud.

El doctor señaló que los perritos tenían una buena energía, se ejercitaban lo suficiente, su alimentación era la adecuada y eran mentalmente y emocionalmente estables. Tras la visita del veterinario, otro invitado especial llegaría a la casa del monje: voluntarias para peluquería canina. Cada uno de los perritos recibió un corte de pelo para renovar su imagen y mantener su pelaje limpio y sano.

El monje estaba muy agradecido por toda la ayuda que estaba recibiendo, pero aún faltaba un último detalle. Las voluntarias de peluquería le llevaron al monje muchos bultos de alimento para perros para que no tuviera que preocuparse más por esto durante un largo tiempo. Sin duda alguna, las buenas acciones tienen su recompensa, y este monje, tras rescatar a estos perritos de las calles, recibió una gran ayuda para continuar cuidándolos.