Mujer rescata a un diminuto gatito que con el tiempo cambio drásticamente su apariencia

Esta es la historia de Bruce, un gato que es una sensación de internet y que fue encontrado en una carretera de Auckland, Nueva Zelanda.

Hace un año y medio, Kathryn van Beek descubrió al destartalado gatito de un día de vida en una carretera. Este gatito pequeño se encontraba arrastrándose por la carretera durante una feroz tormenta.

Como era de esperar, van Beek se dio cuenta de que se trataba de un gatito recién nacido, que parecía tener solo unas pocas horas de vida. Su madre no estaba en ninguna parte, así que recogió al gatito mojado y se lo llevó a casa de inmediato.

Al principio, pensé que sus posibilidades de supervivencia eran bastante buenas”, dijo van Beek. “Pero en los siguientes días, se puso cada vez más enfermo. Mientras investigaba el cuidado de los gatitos recién nacidos, me di cuenta de que muchos gatitos en la situación de Bruce no lo lograban”.

Ni siquiera estaba segura de que fuera un gato. Se parecía mucho más a un ratón”, dijo Kathryn.

La historia del pequeño gatito se volvió viral; y ahora tiene miles de seguidores en las redes sociales, con gente de todo el mundo que mira sus fotos y videos.

Aunque las probabilidades estaban en contra del pequeño Bruce, van Beek iba a hacer todo lo que pudiera para ayudarlo a ganar la pelea por su vida. Empezó a dar de comer con leche las 24 horas del día y, mientras estaba en el trabajo, se aseguró de que siempre tuviera a mano a una niñera capacitada para vigilarlo.

Después de seis semanas de muchas citas con el veterinario y alimentación constante, Bruce finalmente logró el máximo nivel de recuperación, pero algo extraño sucedió: su pelo empezó a cambiar de gris a negro.

Se cree que nació que una afección provocada cuando los gatitos nacen de madres estresadas o enfermas. Esto genera que partes del pelaje se tornen grises, cremosas o rojas, pero con el tiempo se desvanecen.

Cuando llegó a los tres meses de edad, su pelaje ya se había tornado totalmente negro”, contó van Beek. Se pavoneaba como un gatito lleno de vitalidad y alegría. Ahí fue cuando realmente su dueña supo que Bruce estaba fuera de peligro.

Ahora, con poco más de 2 años de edad, Bruce todavía tiene la misma fortaleza que le ayudó a sobrevivir cuando era un bebé. Le encanta jugar a pelear con su hermana mayor, Jager, y merodear al aire libre con su mamá.