Murió Arturo: el último oso polar en cautiverio en Argentina

Un triste desenlace ocurrió este domingo. Arturo, el oso polar por el que cientos de organizaciones que luchan contra el maltrato a los animales sentaron su voz de protesta e hicieron numerosas peticiones y denuncias para que fuera liberado a su hábitat natural, ha fallecido.

Arturo fue el último oso polar en cautiverio en Argentina. Vivía en su jaula en el zoológico de Mendoza, y en los últimos días había entrado en un proceso acelerado de deterioro en su salud. Ya tenía 30 años, edad que para los osos es considerada de vejez.

Una de las organizaciones que luchaban por la liberación del oso Arturo, era la conocida Greenpeace, quienes en 2014 recolectaron miles de firmas para presionar por su liberación, pero el zoológico nunca accedió a tales pretensiones.

Arturo fue traído de Estados Unidos hacía 23 años, y en 2012 obtuvo relevancia mundial cuando Gabriel Flores, oriundo de Mendoza y perteneciente a la organización Ecológicos Unidos, inició una campaña que consiguió más de 420.000 firmas de apoyo para lograr que Arturo fuera trasladado a Canadá a un ambiente más propicio para la especie, ya que en la ciudad de Mendoza, en verano, se alcanzan temperaturas de hasta 40º centígrados.

Sin embargo, médicos veterinarios diagnosticaron que vivir en el zoológico de Mendoza era “positivo” para Arturo, y que se encontraba "bien en lo físico y en cuanto a su salud mental", argumentos con los que rechazaron la petición de los animalistas.

Arturo fue considerado “el oso polar más triste del mundo”, pues además de vivir en precarias condiciones, en 2012 murió su compañera, lo que lo llevó a un estado de depresión profunda.