Pareja adopta a un perrito al que nadie quería por su aspecto “extraño”

Cornelius observó con tristeza cómo sus hermanos de aspecto más "normal" eran escogidos para la adopción antes que él. Al ver esto, este cachorro de aspecto gruñón quedó desilusionado.

Y no fue solo su malhumorado ceño fruncido lo que desanimó a la gente. Los potenciales adoptantes pensaron que quizás había algo mal con la salud de Cornelius debido a su color de piel.

Es cierto que el cachorro de cuatro años siempre había tenido un aspecto llamativo. Su color pálido y sus ojos inusuales le daban una apariencia fantasmal. Y es justo decir que debido a esto ahuyentaba a un montón de posibles dueños.

Nadie quería a este perro porque se veía diferente, pero tan pronto como una pareja de Toronto lo vio, quedó enamorada de él. Empezaron a darse cuenta de todas las cosas especiales sobre él, como su intensa obsesión por los baños.

Por otro lado, eso es exactamente lo que atrajo a los gustos poco convencionales de sus nuevos padres: Toni Cusson y su novio, James O'Donnell.

Todos pensaban que este perro estaba enfermo porque se veía tan diferente. Pero Toni y James le echaron un vistazo y lo adoptaron. La gente pensaba que era raro y diferente, pero a esta pareja justamente le atrajo eso de Cornelius: era raro y diferente.

Así Cornelius tuvo oficialmente un hogar. Sus nuevos dueños investigaron por qué tenía ese aspecto. Pensaron que tal vez sería albinismo. Pero no era eso. Más tarde descubrieron que tenía una pérdida parcial de la pigmentación.

Una vez que se enteraron de que no estaba enfermo, empezaron a notar cosas inusuales en él. Le encantaba tomar baños. Si esta pareja va a una casa ajena, Cornelius buscará la manera y deseará tomar un baño.

También hay cosas que no le gustan a Corenlius, por ejemplo, los otros perros. Nunca le ha gustado otro perro que no sea Bowie.

¡Ella es su mejor amiga! Bowie es su hermana mayor y son completamente inseparables. Cornelius puede parecer súper gruñón, pero es un encanto.

Lo que queremos decir es que no siempre es gruñón, sino que está lleno de vida y amor.

En esta historia de Cornelius cabe la frase “Nunca juzgues un libro por su portada”, porque todo el mundo pensaba que estaba enfermo, y no lo está. Y sus padres se sienten muy afortunados de tenerlo.