Párroco le negó la entrada a la iglesia a perrito que no paraba de llorar afuera a su humano fallecido

Es común escuchar que los perros son los mejores amigos del hombre, caracterizados estos animalitos por su lealtad. En Turín, Italia, ocurrió un hecho que además de demostrar la fidelidad y lealtad de los amigos caninos, conmovió a varias personas. Un perrito aulló y lloró por más de una hora, al no permitírsele entrar a una iglesia a darle el último adiós a su difunto dueño.

El perrito color Avellana llamado Pavel, de raza labrador, tuvo que esperar a las afueras de una iglesia llamada ‘Pier Giorgio Frassati’ de la localidad antes mencionada, mientras se llevaban a cabo las honras fúnebres de quien en vida fue su dueño, con quien este perrito compartió experiencias gratas durante muchos años, especialmente durante su enfermedad.


© Foto: Diario Leggo / Simone Pierini

La decisión del párroco de prohibir la entrada del perrito a la iglesia, generó gran controversia

La noticia se viralizó gracias a que un vecino del hombre fallecido, relató la anécdota a través de Facebook. El vecino, contó cómo el perrito estuvo aullando durante una hora, mientras esperaba afuera de la iglesia que se llevara a cabo el ceremonial fúnebre de quien en vida sería su dueño.

De acuerdo a lo mencionado, el sacerdote negó la entrada del perrito a la iglesia por distintas razones. Entre los distintos motivos, alegó principalmente que ‘no estaba permitido traer animales a la iglesia’. Entre otras de las excusas para no dejar entrar al perrito, se mencionó que aparentemente varias de las autoridades clericales que estaban presentes, eran alérgicas.



© Foto: Diario Leggo / Simone Pierini

Además, el sacerdote mencionó que, al estar dicho recinto religioso bajo su resguardo, él tenía potestad por decidir quién entraba al mismo y quién no. Utilizando este argumento, en respuesta a quienes alegaron que al ser la casa de Dios, tanto los humanos como los animalitos tenían derecho a poder entrar allí.

Ante la decisión del párroco, el perrito Pavel no tuvo más remedio que quedarse a las afueras de la iglesia, llorando y aullando mientras se llevaba a cabo la ceremonia. Esto, conmovió a muchas de las personas presentes, quienes estaban de acuerdo con permitirle la entrada al perrito para que estuviera junto a su dueño dándole el último adiós.



© Foto: Diario Leggo / Simone Pierini

Cabe destacar, que esto no es algo que suceda en todas las iglesias, pues en diversas partes del mundo, existen sacerdotes que permiten la entrada de animales a sus iglesias, e incluso les brindan acogida cuando así lo requieren. En este caso, fue una decisión personal del párroco la de no permitir la entrada del perrito al recinto religioso, sin conmoverse su llanto y sufrimiento.