Perrita salvaje y ciega es rescatada de un vertedero de basura

En Grecia, una perrita salvaje se encontraba en un basural, cuando Taki, un rescatista de perros conocido mundialmente, la encontró. La perrita quedó ciega, por lo cual andaba a la deriva, estaba muy asustada y muy agresiva. A pesar de que ella se resistía a ser rescatada, Taki no se dio por vencido e hizo su mejor esfuerzo para ayudarla, pues sabía que si la dejaba allí, podría sufrir un terrible destino.

La perra intentaba morder a su rescatista, por lo que tuvo que hacerle un bozal improvisado. Al final, Taki pudo tomarla en sus brazos y llevarla al refugio. En un principio, la perrita a la cual decidió bautizar como Alexis, estaba muy deprimida, asustada y no quería que su rescatista la acariciara. Tampoco quería recibir comida, agua ni interactuar con otros perros.

La perrita se lo pasaba siempre en el mismo lugar, y apenas caminaba alrededor del refugio. Taki consultó con varios veterinarios acerca de lo que se podría hacer con su ceguera, sin embargo, todos le dijeron que no había ninguna operación que pudiera hacer que su vista volviera. Lamentablemente, Alexis debía aprender a vivir con su ceguera.

Esta perrita salvaje formó su propia familia y pudo al fin ser feliz

Con el pasar del tiempo y con mucha paciencia, Taki continuó intentando ganarse la confianza de la perrita. Cada día él le ofrecía comida e intentaba acariciarla, al comienzo ella le mostraba los dientes, pero poco a poco se dejaba tocar. Cuando al fin se ganó su confianza, se dio cuenta que difícilmente podría ser adoptada, pues no dejaba que ninguna otra persona se acercara.

Por otro lado, a Alexis le costaba interactuar con los demás perros, y de hecho, ella lucía incómoda. Debido a esto, su rescatista decidió llevarla a una zona privada en la que pudiera estar sola, salvo otro perrito que estaría allí acompañándola. Aunque Alexis ya se veía más alegre, aun le hacía falta algo para estar completa. Fue entonces que Taki pensó en que una buena idea sería que ella pudiera tener su propia familia.

Y así fue, Alexis tuvo una gran camada de cachorritos los cuales la hicieron muy feliz. Los cachorros fueron creciendo y todos jugaban alegremente con su madre. Sin duda alguna, Alexis encontró su lugar ideal y la motivación necesaria para vivir con alegría. Gracias a la perseverancia, paciencia y las atenciones de Taki, todo esto fue posible.