Prohíben las cirugías estéticas en animales en Argentina

Causa sorpresa e indignación ver cómo en algunos países se somete a los animales a cirugías estéticas con el solo fin de modificar sus apariencias para hacerlos más exóticos o bonitos. Muchas de estas cirugías a veces pueden ser crueles, debido a que pueden provocarles dolor, además de que se los trata como si fueran un objeto, sin tener en cuenta si realmente se sienten cómodos con estas cirugías.

Con el objetivo de respetar la vida de estos animales, en Argentina se aprobaron una serie de multas que buscan frenar el maltrato animal. Una de las más importantes tuvo lugar cuando los legisladores argentinos aprobaron una ley que prohíbe las cirugías con fines estéticos en animales.


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Entre las cirugías más comunes se encuentran las mutilaciones de orejas, rabos y hasta de las cuerdas vocales. Todo esto con el único fin de cambiar la forma en que lucen los perros.

Como ya había sucedido hace unos meses con la ley que prohíbe el abandono de animales en lugares públicos, ahora los legisladores dieron impulso a una nueva ley que sin dudas es fundamental para que los animales sean respetados.

Previamente ya se había prohibido que los dueños de mascotas dejaran a estas encerradas en lugares poco aptos para ellos, como lo pueden ser un coche con las ventanillas cerradas en pleno verano, o diminutas habitaciones sin ventilación ni agua.


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Lógicamente, quedan fuera de esta prohibición las cirugías que tengan que realizarse por problemas de salud, por lo que a partir de ahora, tanto la caudectomía (corte de la cola), como la cordectomía (extirpación de cuerdas vocales), la otectomía (corte de orejas) y la oniquectomía (amputación de garras) quedarán penadas por ley en la ciudad de Buenos Aires.

Argentina no es el primer país en el que se aprueba una ley de este tipo. Ya hay otros 18 países (Alemania, España, Bélgica, Suiza y Noruega, entre otros) que cuentan con leyes que buscan preservar el bienestar de los animales, que muchas veces son víctimas de los deseos estéticos de sus dueños.

Otra práctica cada vez más criticada es la de teñir el pelo de gatos y perros. Esto se hace sobre todo en competencias, intentando añadirles una supuesta mayor belleza a estos animales.