Se acaban las corridas de toros en Quito: anuncian la transformación de la plaza en centro de eventos

Lamentablemente, las corridas de toros aún a día de hoy tienen gran popularidad dentro de la población. Si bien es cierto que cada vez más personas están en contra de la tauromaquia, aún falta un largo camino para erradicar esta terrible práctica. Una noticia alegró a los defensores de los animales en Ecuador y el mundo entero: Quito cierra su plaza de toros.

La tauromaquia, pese a que sea considerada como parte de la cultura y la tradición española, e incluso de otros países, es innegable que es una práctica en la que se tortura y se violan los derechos de un animal. Es por ello que ya en muchos países y localidades esta práctica está prohibida, y cada vez se suman más países.

Como se mencionó con anterioridad, en Quito, Ecuador, el gobierno decidió cerrar su plaza de toros para aprovechar de una mejor forma estos espacios. La plaza de toros en cuestión es La Belmonte, una de las más antiguas del mundo. El gobierno municipal de Quito fue el que tomó la decisión de mutuo acuerdo con la arrendataria de la plaza.

La noticia que alegró a los defensores de los animales: Quito cierra su plaza de toros

En el año 2004, la empresa Triana tomó posesión de la gestión de la plaza La Belmonte, cuyo contrato se vencía para el año 2019. Fue así que la Ganadería Triana realizó una solicitud y Quito Turismo publicó un comunicado oficial en donde explicaba la situación. De acuerdo con el comunicado publicado, ya no se renovaría el contrato por la Plaza de Toros Belmonte.

En el comunicado también se señalaba que se realizaría la terminación del contrato por mutuo acuerdo. Tras esto, el gobierno municipal de Quito señaló que ahora la plaza de toros sería un centro cultural para celebrar eventos que puedan ser presenciados por toda la familia sin necesidad de lastimar a un animalito inocente.

Sin duda esta iniciativa podría inspirar a muchos otros lugares a no continuar celebrando las corridas de toros ni apoyar la tauromaquia, pues es torturar y violar los derechos de un toro. Realmente esperamos que en algún punto ya no se permita llevar a cabo estas prácticas y solo queden en el recuerdo, pues aunque sea considerado arte, es difícil verlo de ese modo, especialmente cuando no se tiene respeto por la vida.