Su dueña cree que disciplina correctamente a su perrita, pero no es más que maltrato animal

Si bien algunos perritos pueden ser un poco caóticos y necesitar disciplina, se debe saber cómo hacerlo correctamente. Una mujer de edad avanzada causó maltrato animal, pensando que estaba disciplinando a su perrita. La pobre mascota sufrió muchísimo, pero por fortuna, la ayuda ya estaba en camino.

Un grupo de rescate fue avisado de que una perrita en cierta localidad estaba vagando con el hocico atado. Cuando divisaron a la pequeña, se dieron cuenta de que estaba notablemente baja de peso, pues sus huesos podían apreciarse fácilmente a través de su piel. Al intentar acercarse con cautela, la perrita escapó.

Los rescatistas estuvieron bastante tiempo intentando alcanzar a la pequeña, pero no tenían éxito. Vieron cómo intentaba comer de la basura, esforzándose al máximo sin poder obtener buenos resultados. Una vez más, se alejó de las personas que deseaban ayudarla. De pronto, vieron como un niño la llamó, y ella le prestó atención, pero no se le acercó.

Sufrió de un terrible maltrato animal y su estado de salud era preocupante

Al ver esto, los rescatistas llegaron a la conclusión de que la perrita podría conocerlo, y quizá, ese niño era su dueño. El pequeño dijo que no era su perrita, pero que su tía la había traído de algún lugar. Luego se le preguntó sobre las ataduras que la mascota tenía en su hocico, y el niño señaló que había sido su abuela.

Los rescatistas de inmediato se acercaron a la casa donde estaba la presunta responsable, y cuando le hablaron al respecto, ella lo admitió sin ningún ápice de culpa. Ellos le mencionaron que eso que había hecho era un delito de crueldad animal. La abuela aseguraba que ella sólo lo había hecho para disciplinarla, pues su comportamiento no era el mejor.

Finalmente, decidieron hacer una nueva búsqueda para hallar a la perrita antes de que fuera demasiado tarde. El equipo de rescate recibió información sobre un perrito que colapsó en un descampado: era ella. La pequeña se encontraba muy mal y la trasladaron rápidamente a un centro veterinario.

Allí la examinaron y le realizaron diversas pruebas. La cuerda con la que le habían amarrado el hocico hizo un terrible daño en su piel y las encías. Gran parte de la piel sufrió daños irreparables, resultando en tejido muerto. Los resultados de los exámenes demostraron que la pequeña estaba desnutrida y muchos de los valores eran anormales.

Por fortuna, ya toda su tortura terminó, y con el tiempo podrá recuperar toda la vitalidad que le fue arrebatada.