Tras una incansable búsqueda de 5 meses, un colombiano en Argentina logró encontrar a su perrita

La bonita Piaf se había extraviado 5 meses atrás en el barrio porteño de Caballito, y por este motivo, Juan Tarquino inició una gigantesca campaña pública tanto en la calle como en las redes sociales para lograr ubicarla. Luego de unos meses, la encontró.

Piaf se perdió en momentos en que Juan la paseaba por Caballito, muy próximo a Parque Rivadavia. Debido a que se zafó de su correa, se escapó y Juan no la pudo alcanzar. Sus chapitas identificativas quedaron desparramadas en el piso. En su corrida, un auto la golpeó y se asustó bastante.

Juan Tarquino es un joven colombiano y arribó a Argentina hacía un año para seguir su educación actoral. La única compañía que tuvo fue Piaf, la perrita hermosa que lo acompañó para instalarse con él en Argentina e iniciar juntos una nueva aventura.

Entre el dolor y la desesperación, Juan no se dio por vencido. Creó un blog e incluso una página de Facebook para ponerse en contacto con la enorme comunidad mascotera que habita en las redes sociales.

En las redes contó lo que le había sucedido, publicó fotos de Piaf e incluso pegó carteles por todas las calles y plazas de su barrio. En pocos días, su causa se había convertido en actividad de muchos: cientos de personas compartían las publicaciones, colaboraban pegando afiches e incluso le avisaban a su celular en cada ocasión en que se cruzaban una perra similar.

Pasaron los meses y Juan no bajaba los brazos. Ya habían pasado varios meses y él seguía con su campaña e incluso sus esperanzas intactas.

Un fin de semana, decidió tomar un auto hasta la zona de Parque Roca y comenzar a pegar carteles. De estar en esa zona, Piaf debería haber caminado más de 10 kilómetros hasta allí, pero no había que perder las esperanzas.

Transcurridos 5 meses, el jóven recibió una llamada telefónica. Le comunicaron que en un baldío de la región estaban alimentando y cuidando a una perra, con mucha semejanza, a Piaf. Al ver los carteles, la llamaron por el nombre y Piaf parecía entender.

Juan se dirigió al lugar totalmente esperanzado, pero consciente de que podía ser una nueva falsa alarma. No obstante, esta vez comprobó que la esperanza no había sido en vano. Efectivamente, era Piaf. Luego de haber transcurrido cinco meses, el reencuentro tan esperado se hizo realidad.