Un gran rottweiler adopta y cuida a tres gatitos abandonados como si fuera su padre

Los Rottweiler son una raza de perros que no suelen tener buena fama. Sin embargo, para desmitificar esta creencia errónea, podemos mencionar el caso de Bear, un Rottweiler que pesa aproximadamente 50 kilos y que por tal motivo le pusieron dicho nombre, que en español significa "oso".

Sucede que algunas personas, al ver el importante tamaño de Bear, podrían llegar a pensar que este perro es violento y que representa una amenaza para otros animales o personas. Aunque esto está bastante alejado de la realidad, ya que Bear es un perro tranquilo, pacífico y muy noble. Pero principalmente, tiene mucho amor para dar.

Chelles McIntosh, que es la mamá de Bear, se encarga de rescatar animales que se encuentran abandonados en las calles, tarea para la que cuenta con la ayuda y compañía de Bear.

Un día como cualquier otro, Chelles se enteró de que debajo de un puente cerca de su casa habían abandonado a tres gatitos recién nacidos, y que habían sido rescatados por una clínica veterinaria local.

Chelles se dirigió a la clínica acompañada de Bear, con la idea ya establecida de adoptarlos. Cuando llegaron, encontraron efectivamente a los tres gatos recién nacidos, por lo que debían tomar las precauciones necesarias para no hacerles daño.

En todo momento, Bear se mostró preocupado por los gatitos. Su mirada de compasión hacía concluir que deseaba lo mejor para ellos y que estaba dispuesto a ayudarlos para que crecieran bien y sin complicaciones.

De regreso a casa, Chelles y su familia eligieron los nombres para estos tres hermanitos: Ponky, Inky y Pinky. Todo indica que una gata del vecindario tuvo cría, y como el dueño no quiso hacerse cargo de los recién nacidos, los llevaron a un puente. Una decisión cruel que podría haberles costado la vida a los tres gatitos.

La participación de Bear en la rehabilitación de estos gatitos fue importante, ya que se encargaba de limpiarlos después de ser alimentados, y los cuidaba atentamente cuando llegaba la noche y los gatitos descansaban.

Si alguno de ellos comenzaba a maullar durante la noche, Bear vigilaba que no fuera nada grave, y si los maullidos se extendían por mucho tiempo, iba a la habitación de su dueña Chelles para despertarla.

Este rottweiler de aspecto intimidante es todo un padre ejemplar, ya que cuida a los gatitos como si fueran sus propios hijos y no descuida ningún detalle que pueda entorpecer el sano crecimiento de los tres hermanitos.

Finalmente, una vez que estuvieron fuertes y sanos, los tres gatitos fueron puestos en adopción para que vivieran con familias dispuestas a brindarles mucho amor.