Un perro anciano, enfermo y casi ciego consigue la transformación de su vida

Lolo era un perro que tenía 10 años, que a pesar de tener dueño, estaba en las peores condiciones imaginables. Tenía sarna, pulgas y garrapatas, y su aspecto evidenciaba todo el abandono y el sufrimiento al que lo tenía condenado su dueño.

Su estado era muy crítico, y a su dueño no parecía importarle en absoluto. Pero eso no era todo. Lo peor de este caso es que Lolo tenía una infección grave en su ojo izquierdo, lo que le había provocado ceguera parcial.

Sin embargo, ante todo este sombrío panorama en su vida, Lolo no odiaba a los humanos. Todo lo contrario. Cuando Tavo Betancourt, de Badabun, se acercó a Lolo, este se mostró feliz de recibir ayuda y se mostraba muy confiado.

Rápidamente lo llevaron a la Clínica Veterinaria Dr. Cabrera, a donde llegó muy nervioso. El veterinario lo revisó y confirmó que la visión de su ojo izquierdo no podía ser recuperada debido a una conjuntivitis mal tratada. Además, estaba lleno de pulgas, garrapatas y sarna.

Después de varios días en los que Lolo estuvo tomando las varias medicaciones y aguantando dolores, volvió a la clínica, en donde lo encontraron mucho mejor de salud, con menos sarna y con la infección en el ojo con una gran mejoría.

Lolo siguió con mucha fuerza tomando los medicamentos y siendo inyectado. Tenía ganas de recuperarse y de tener una vida normal. Fue tanto lo que mejoró su salud, que pudieron darle el primer baño y cortarle el pelo. Su aspecto cambió radicalmente: ahora olía bien y se notaba todo su brillo y ganas de vivir.

La buena noticia, que resultó inesperada, es que su ojo izquierdo estaba mucho mejor, y ya comenzaba a ver. Muy poco, pero la tendencia era que podría recuperar su visión en el futuro.

Lolo es un perro muy divertido y activo, y acostumbra a salir a dar paseos todos los días con Tavo, quien se encariñó y se comprometió firmemente con la recuperación de este perro.

Como se ve, los perros suelen recuperar su salud cuando son tratados con amor y con mucha atención. Ningún perro merece ser castigado, maltratado ni abandonado. Lolo estará muy agradecido con Tavo.