Un soldado encontró a una perra en medio de la guerra y se hicieron inseparables

Sean Laidlaw, de 30 años, ex cabo interino de los Royal Engineers, encontró a Barrie, una cachorra Pastor de Asia Central, en febrero de 2018, cuando trabajaba como contratista privado para el Departamento de Estado de EE.UU. en la remoción de artefactos explosivos sin detonar y trampas explosivas.

El ex soldado, que actualmente dirige un gimnasio, encontró a Barrie junto a cuatro cachorros muertos después de escuchar gemidos bajo una losa de hormigón. Estaba enclavada entre los escombros de una escuela que había explotado y se había derrumbado.

Laidlaw la llamó rápidamente “Barrie”, antes de que advirtiera que era una hembra, y pronto el vínculo se hizo estrecho. “Tal vez parezca que salvé la vida de Barrie, aunque en realidad fue ella la que salvó la mía”, dijo.

Barrie se quedaba con su nuevo dueño todo el día, todos los días. Ella trabajaba con él, lo despertaba, Laidlaw le daba su desayuno y luego se sentaba en el asiento del pasajero de su coche cuando se dirigían a Raqqqa.

Sin embargo, la perra y el dueño fueron separados en abril cuando, en un corto viaje de vuelta al Reino Unido, cuando Laidlaw empezó a pensar en cómo podría llevarla a Reino Unido.

Su mayor preocupación y culpa es que no había tenido ese momento con ella para despedirse, ya que solo pensaba ir unas semanas a Reino Unido, pero fue algo definitivo, debido a que ya no precisaban sus servicios en Siria.

El ex soldado, que sirvió dos veces en Afganistán durante sus 10 años con los Ingenieros Reales, ya había recaudado 4.500 libras esterlinas para llevar a Barrie a casa, y se había puesto en contacto con War Paws (una organización benéfica con sede en Irak que se dedica a trasladar a perros desde zonas de conflicto a hogares en otros países) para que le ayudara con las pruebas veterinarias y con los trámites.

En abril, Barrie fue llevada a Irak, donde la vacunaron y revisaron antes de ser trasladada a Jordania en agosto, donde estuvo en cuarentena durante dos meses y fue sometida a otros controles sanitarios para llegar al Reino Unido.

Un plan para llevar a Barrie al Reino Unido en octubre se vino abajo debido a trámites burocráticos, pero Laidlaw pudo recoger a su perra en París después de que War Paws la llevara desde Jordania.

Uno de mis mayores temores era que no reconociera quién era yo, o que fuera una perra diferente a la que había dejado”, dijo Laidlaw.

Y cerró: “Fue un puro gozo cuando se dio cuenta de quién era yo. Ella está exactamente como estaba en Siria, fue genial tener a mi perra nuevamente a mi lado”.