Una perrita callejera que no se dejaba rescatar por miedo a los humanos

Howl Of A Dog rescató a una perra sin hogar que se encontraba al costado de una carretera. Atraparla fue todo un reto, ya que estaba demasiado cerca de la concurrida carretera y a los rescatistas les preocupaba que pudiera hacer un movimiento repentino y tropezar con el tráfico.

El equipo de rescatistas nunca supo que el día terminaría con un rescate, por lo que solo tenían poca comida para perros en el coche. Le pidieron a un amigo que llevara más comida, para poder atraer a la perra a un lugar más seguro.

Pero atraparla resultó ser toda una aventura. Era como si quisiera ser salvada, pero no podía decidir si podía confiar en ellos. Corrió por un camino y se metió en el bosque. Lejos de los coches, se sintió más relajada y finalmente consiguieron ganar su confianza y atraparla.

Su pelo estaba enredado, tenía muchas pulgas y garrapatas y sufría de una infección en los ojos, por lo que probablemente había estado sola en las calles durante bastante tiempo.

Al llegar a la clínica veterinaria, se le hizo un escáner en busca de un microchip, pero no se encontró ninguno. La examinaron y también le hicieron un análisis de sangre para obtener más información sobre su salud general y cualquier posible enfermedad.

Tenía secreción nasal y ocular, signos que podrían indicar la presencia de moquillo canino, una enfermedad muy grave. Para determinar si sufría de moquillo, el veterinario tuvo que tomar muestras de sus ojos y nariz.

Afortunadamente, la prueba para el moquillo fue negativa. El baño medicado la ayudó a sentirse mucho mejor. Continuaron su tratamiento para la infección ocular, y unos días después desapareció.

A Tina le ofrecieron toda la atención médica que necesitaba y ahora es una perra feliz y saludable. Pero para que su historia de final feliz sea completa, Tina necesita una familia que la adopte.

Ahora ya está al día con todas las vacunas requeridas, esterilizada y con un microchip. Ella está al cuidado de Howl Of A Dog, en Rumania, pero también puede ser adoptada internacionalmente en los Estados Unidos, Canadá y Europa.

Le encanta salir a caminar. Al principio, no le interesaban los juguetes. Le llevó un mes empezar a jugar. Tina tiene unos tres años y es la perra más dulce.