Ven a una familia botando a su perro enfermo a la calle y este valiente rescatista acude en su ayuda

Este es Coco, un perro increíble que a pesar de todo el sufrimiento por el que ha pasado, nunca dejó de amar a los humanos. Una familia le robó sus mejores años y una vez que comenzó a enfermarse, lo echaron a la calle.

La misión de Tavo, del canal Badabún, era rescatarlo, aunque su misión de vida era asegurarse de que el perro nunca volviera a sufrir.

A Tavo lo llamó una amiga muy asustada diciéndole que había visto cómo unas personas tiraban un perrito a la calle. Ella intentó agarrarlo, pero el perrito se escapó. Así que Tavo y su equipo se dirigieron al lugar del hecho.

El lugar era un descampado bastante oscuro y peligroso, pero el equipo de Patitas al Rescate estaba bien preparado con linternas para ver en la oscuridad.

El lugar estaba lleno de cuevas y mucha basura. Recorriendo el lugar, Tavo encontró huellas de perro en el suelo. A los pocos segundos, lo encontraron en un rincón, rodeado de basura. Tavo se acercó despacio para no asustarlo, y así pudo colocarle una correa para que no se escapara.

Lo llevaron a la camioneta y allí vieron que tenía un olor desagradable debido a la sarna que estaba sufriendo. Le dieron un poco de comida, ya que se veía hambriento.

Es lamentable ver que muchas personas, al ver que sus perros enferman, deciden abandonarlos sin piedad. Mientras tanto, después de haber dado sus mejores años a una familia, los perros se encuentran viviendo en las calles, con hambre y frío.

Al otro día, lo llevaron a la Clínica del Dr. Rivera, donde fue examinado. Coco era un perro grande, con una dentadura desgastada, una sarna severa y varias verrugas en su cuerpo.

Coco estaba muy afectado a nivel anímico por el abandono sufrido. Le sería difícil poder superar la sarna, pero con mucho amor y cuidados, esto no sería imposible.

Después de tres meses, y siguiendo un tratamiento para mejorar su salud, Coco recuperó la mayor parte del pelo y todas esas ganas de vivir que tenía ocultas detrás de una profunda tristeza.

Coco vivirá con cicatrices por el resto de su vida, pero nunca más volverá a enfrentar el hambre o el frío. Poco a poco se fue recuperando hasta ser adoptado por una familia que lo amará y cuidara mucho.

Hoy es un perro muy feliz, lleno de amor y vida. Pasará el resto de su vida con una familia que lo protegerá.