¿Vivir con un gato o con un perro?

Si bien ambos son hermosos, tanto perros como gatos tienen sus características particulares que los hace únicos e interesantes en la vida cotidiana en un hogar.

En la mañana

Si tienes un perro, al estar durmiendo sentirás algo húmedo deslizándose por tu cara. Es tu perro que te está despertando para comenzar el día. Pero si tienes un gato, estará durmiendo contigo hasta último momento, sin importar la hora.

Amor

En este punto prácticamente no hay dudas. Un perro es mucho más cariñoso y expresivo que un gato. Un perro te llenará de besos y moverá su cola cuando llegues a tu casa. Sin embargo, es posible que tu gato sea más distante y no quiera tanto contacto contigo.

Comida

Los perros son muy expresivos y elocuentes. Si tienen hambre, te lo harán saber sin rodeos, y se comerán el plato de comida con mucho entusiasmo. Pero un gato reaccionará de otra forma. Te pedirá comida pero la comerá cuando él quiera, seguramente, a la noche cuando estés durmiendo.

Relaciones

A los perros les encanta compartir cariño y momentos con sus dueños. En cambio, los gatos suelen ser más independientes y no demostrarán cuánto quieren a sus dueños de manera muy directa.

Regresas del trabajo

Cuando abres la puerta, allí está tu perro loco de contento por tu llegada. Saltará y te dará besos. Un gato, en el mejor de los casos, dará unos maullidos para saludarte y seguirá con sus cosas.

Baño

Hay algunos perros a los que no les gusta bañarse, pero eso tiene que ver con cuestiones como la temperatura del agua o un suelo resbaladizo en la bañera. ¡A ellos les encanta estar limpios! Sin embargo, los gatos odian el agua. Después de todo, ellos son limpios y están todo el día limpiándose con su lengua.

Paseos

Los perros necesitan salir a la calle para explorar el mundo, correr, jugar y despejarse, además de gastar energía. A un gato no le interesa salir a la calle a socializar. Ellos son felices estando en el hogar.

Momentos de descanso

Cuando te dispones a descansar un rato en el sofá para ver TV, aparece tu perro con ganas de jugar y recibir tu atención. Un gato, por el contario, aprovecha el momento para acurrucarse y dormir a tu lado.

Juegos

A un perro le encanta compartir sus juguetes con su dueño. Por el contrario, un gato quiere jugar solo y no le interesa que seas parte de sus juegos.

Compras de comida

Los dueños de los perros no son tan exigentes con la comida para sus perros. Saben que la comida para perro es más que suficiente y su perro la disfutará. Pero los dueños de gatos saben que sus mascotas son caprichosas, por eso tratan de complacerlos a cada instante, incluso con la comida.

Pelo

Algo en lo que están iguales es con el tema de los pelos. Perros y gatos pierden pelo por igual, lo que termina siendo medio molesto a largo plazo, ya que se encuentran pelos en cualquier lado de la casa.

Casita de campo

Cuando van al campo, se divierten de diferentes maneras. Un perro es curioso y quiere explorar todos los rincones, incluso cavar pozos. Un gato saca todo su instinto de cazador y no sorprende cuando aparece con un pájaro o roedor en su boca.

Caricias

Al momento de las caricias, los perros no tienen problema en recibir caricias y abrazos en todo su cuerpo. Los gatos son más raros y te sorprenderán cuando los toques y se alejen de ti o te rasguñen.