Zoológico invertido: animales libres y personas enjauladas

Todos alguna vez hemos visitado un zoológico, y sin duda era algo que nos encantaba cuando éramos niños. Poder ver animales salvajes a unos pocos metros de nosotros era simplemente asombroso. La mayoría de estos parques zoológicos están distribuidos de una forma tal que los visitantes aprecien a los animales en sus jaulas, pero un zoológico invertido es todo lo contrario.

Este tipo de zoológicos consisten en que las personas sean quienes se encuentren en una jaula y los animales estén en completa libertad. Así es, los animales pueden vivir en áreas muy similares a sus hábitats naturales y estar libres por todo el recinto. Es así que, para que las personas puedan visitar este zoo, deben entrar en un vehículo especial.

El vehículo está cubierto por una especie de jaula altamente resistente para resguardar a los visitantes. La experiencia de observar tan de cerca a los animales salvajes es sin duda increíble. Lo más asombroso de todo es ver a los leones subirse encima del vehículo, pues prácticamente puedes tocarlos, aunque claramente, se debe tener mucho cuidado.

Un zoológico invertido que permite ver a los animales en libertad

El primer zoológico invertido de América Latina es el Parque Safari, ubicado en Rancagua, Chile. Allí, los visitantes pueden atraer a los leones con carne fresca, aunque no está permitido que se les alimente. Cuando los leones se acercan, es posible que salten sobre el vehículo protegido y las personas puedan tocarlos.

Aunque esto se puede hacer, se recomienda tener mucha precaución, pues estos animales no están domesticados y pueden reaccionar de manera impredecible. En otras partes del mundo hay una gran diversidad de zoológicos en los que también se pueden ver a los animales libres. Tal es el caso de Nueva Zelanda, concretamente en el Orana Wildlife Park y el zoológico de Singapur.

Este último es uno de los zoológicos más libres del mundo, ya que lo único que separa a los animales de otros son zanjas  artificiales con agua y paredes de vidrio. Inclusive, los visitantes de este parque pueden comer junto a primates y lémures, y hasta caminar junto a jirafas. Sin duda, una experiencia única y emocionante.

Alrededor del mundo hay muchos zoológicos distintos, y este tipo de zoos son los que más vale la pena visitar. Y es que no hay nada mejor que ver a los animales caminar libremente en zonas similares a su hábitat natural. Si quieres conocer más al respecto, mira el siguiente video.