Cachorritos fueron abandonados en un canal para que murieran por su enfermedad en la piel

Algunas personas parecieran no tener corazón y abandonan de forma cruel a sus mascotas. Estos cachorritos fueron abandonados en una vía fluvial debido a que padecían de una afección en su piel. Su dueño los abandonó para que murieran allí, solos y sin amor. Por fortuna, unas personas bondadosas y de enorme corazón les ayudaron.

Los cachorros fueron divisados en un canal fluvial, y pronto se darían cuenta de que se trataba de dos hermosas perritas. Ambas tenían una afección en la piel que provocaba una terrible hinchazón y hacía que el pelo en la zona afectada se cayera y no creciera. Ambas perritas sufrían el abandono, tenían frío, hambre y esperaban ansiosas a su dueño.

Ellas aún mantenían la esperanza de que su dueño regresara al lugar en el que las había abandonado. Cada vehículo que pasaba, era para las perritas una esperanza. Cada día esperaban atentas, pero su dueño jamás regresaría. Un hombre que las encontró, las alimentó, les dio agua y las cuidó como pudo.

Estas cachorritas fueron abandonadas, pero pronto tendrían una nueva vida

Un grupo de rescatistas llegó al canal en el que se encontraban las perritas, y al examinarle los dientes se dieron cuenta de que tan solo eran unas cachorritas. Una de ellas, al percatarse de que la ayuda había llegado, quiso mostrarle algo a sus rescatistas. Cuando la siguieron, descubrieron lo peor. 

Uno de sus hermanitos había fallecido a causa del frío y el hambre, y yacía a unos cuantos metros. La perrita parecía querer que le ayudaran a salvar a su hermano, pero ya no había nada que se pudiera hacer. Finalmente, comprendió la situación y se despidió. Ahora ella junto a su hermanita podrían ser rescatadas y comenzar una nueva vida.

Al recoger una muestra de la piel de las cachorras, se dieron cuenta de que la afección que tenían en su piel era perfectamente curable y para nada letal. La persona que las abandonó realmente fue cruel, pues estas perritas podían curarse con el tratamiento adecuado. Pero simplemente prefirió dejarlas morir allí, en aquélla vía fluvial.

Las perritas se recuperaron por completo, el pelo les volvió a crecer y ahora podrían ser felices en sus nuevos hogares. A las pequeñas se les bautizó como Ding-ding y Dang-dang. Ambas resultaron ser juguetonas, con mucha energía y ganas de vivir.  Gracias a las personas que rescataron a estas perritas, es posible que puedan vivir felices junto a sus nuevas familias.

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