Conoce a Chipa, una perrita con sobrepeso que está aprendiendo a controlar su apetito

La mayoría de los perros aman la comida, pero a Chipa le motiva muchísimo. Chipa es una perrita que adora la comida, especialmente el queso. Lamentablemente, es una perrita con sobrepeso y una gran debilidad por la comida. Pero por fortuna, sus dueños la ayudarán en su lucha para conseguir convertirse en una perrita terapéutica.

En un principio, Chipa demostró su gran amor por la comida, pero como muchos perros son glotones, sus dueños le restaron importancia. Sin embargo, cuando sus amigos los visitaban, les decían que notaban a la perrita más grande. Inclusive, en varias ocasiones les preguntaron si Chipa esperaba cachorros.

Esto fue lo que alertó a los dueños de Chipa, quienes decidieron buscar ayuda profesional. Su decisión fue tomada por la salud de su perrita, y porque notaban el alto potencial de Chipa para convertirse en perrita terapéutica. No obstante, para lograrlo, necesitaría la capacidad de no distraerse por nada, ni siquiera por comida.

Esta perrita con sobrepeso tenía un sueño, y con mucho esfuerzo lo lograría

Esta adorable perrita interactuaba muy bien con las personas, y era capaz de alegrarles el día. Por ello, sus dueños pensaron que sería una buena idea que fuera perrita terapéutica. Pero allí estaba el inconveniente de su debilidad por la comida. Fue entonces que buscaron ayuda de un adiestrador de perros, quien les enseñó cómo entrenar a Chipa.

Con mucha paciencia, los dueños de Chipa hicieron sus mejores esfuerzos, y por supuesto, la perrita también. Después de un tiempo, Chipa debía presentar una prueba para demostrar su capacidad para no distraerse. Lamentablemente, la pequeña no pudo evitar rendirse ante unos trozos deliciosos de manzana.

Otra de las metas para Chipa era conseguir bajar de peso y dejar de ser tan glotona. Cuando el adiestrador conoció a la perrita, esta pesaba 6.1 kilogramos, y después de varios meses, la pequeña consiguió bajar casi 2 kilos. Esto demuestra que Chipa se esforzó bastante, dejando muy satisfechos a sus dueños y al adiestrador.

La última prueba para Chipa era tentarla con trozos de queso, los cuales ella ignoró por completo. Después, se le tentó con croquetas para perro, y también mantuvo la compostura. Sin embargo, para finalizar la prueba, la tentaron con hamburguesas de queso. Chipa se mostró muy entusiasmada, pero cuando le pidieron ignorarlas, lo logró.

Si quieres ver el progreso de Chipa y cómo consiguió luchar contra sus impulsos, mira el siguiente video.