El perro perdido que esperó a su dueño todos los días

Si has perdido perros de la familia, debes saber que te esperarán en cualquier momento y lugar. Mira a Baekgu esperando pacientemente a su dueño desde que se perdió.

La raza Jindo no solo es adorable, sino que también es algo importante en Corea, ya que es considerado un tesoro nacional de este país asiático.

La raza fue denominada Tesoro Natural por el Gobierno de Corea en 1962. Puede que te preguntes, pero ¿cómo puede un perro ser un monumento nacional? Es porque Corea tiene una designación especial para animales, plantas y características geológicas que tienen un valor artístico, cultural e histórico para el país.

No se puede negar que los perros Jindo son adorables. Pertenecen a la familia Spitz, que también alberga a dos de los perros más lindos del planeta: el Corgi y el Husky Siberiano. Los perros Spitz son conocidos por sus orejas puntiagudas y sus gruesos pelajes, junto con sus característicos rizos de cola.

En este caso, este perro llamado Baekgu se perdió y desde ese momento su vida dio un vuelco inesperado, ya que pasó de vivir feliz con su familia a vivir triste en las calles.

Baekgu vivió varias semanas a la deriva, buscando a su dueño por todas partes, observando a la gente que pasaba a su lado tratando de hallar a la persona que él amaba. Pero solo recibía la indiferencia de la gente.

Las pocas personas que se le acercaban eran evitadas por Baekgu, que no dudaba en alejarse del lugar con solo un objetivo en su cabeza: encontrar a su dueño.

Los vecinos del lugar, al ver que Baekgu no quería recibir ayuda y que podía ser atropellado en cualquier momento, llamaron a un equipo de rescate para que lo llevaran a un lugar más seguro. Una vez rescatado, Baekgu pasaba sus días en el refugio esperando a su dueño, recordándolo y manteniendo la esperanza.

Finalmente, llegó el día tan ansiado por Baekgu. Su dueño cruzó la puerta de entrada del refugio y este perrito enloqueció de alegría. Su cola iba a de un extremo a otro, lleno de alegría y emoción. ¡Su dueño lo había encontrado!

Baekgu volvió al hogar para vivir con su familia. Más feliz que nunca y procurando no volver a perderse nunca más.