Esta perra se hace la muerta cuando llega la hora de ir al veterinario

Es realmente difícil pensar en una razón para no levantarse por la mañana cuando se está rodeado de la belleza escénica de la isla norte de Nueva Zelanda.

Ahí es donde vive Micki Fox con su familia, que incluye una adorable perra de raza Shiba Inu llamada Lulú. Cualquier otra mañana, la pequeña y divertida perra estaría molestando al resto de la familia para que se levantara de la cama para poder alimentarse, salir a caminar o al menos jugar a algún juego.

Pero Lulú no es ninguna tonta. Ella ha sido miembro de la familia por un tiempo y siente cuando algo está un poco fuera de lugar. Especialmente cuando quieren llevarla a lugares donde no siente cómoda.

La mañana en que se grabó este graciosísimo video, la inteligente Shiba se dio cuenta en el momento en que su mamá entró por la puerta para despertarla. Es mejor hacerse la muerta hasta que se dé cuenta de lo que está pasando.

"¿Vas a despertar pronto, cariño?" pregunta Micki, bajando la mano y dando a su cachorra un buen masaje en el vientre y el cuello. Pero su mascota no responde.

Y luego, su dueña le comunica algo que Lulú presentía pero que no quería escuchar: "Tienes que ir al veterinario pronto, cariño”. Esa frase fue fundamental para que Lulú se hiciera la muerta y no se moviera durante un rato largo.

Lulú estaba tan quieta, que seguramente hubiera sido necesario buscar el desfibrilador porque no había manera de que se levantara de la cama ahora que sabía sobre los horrores que tenía ese día.

Pero su mamá es persistente, y cuando sus palabras y caricias no funcionan, tira de la manta. Sin embargo, Lulú está un paso por delante de ella, porque una vez que todo su cuerpo está expuesto, está claro que no se dejará engañar y está dispuesta a seguir con su truco que no suele fallar.

Sin embargo, su dueña también tiene sus trucos cuando Lulú no quiere ir al veterinario y toma esta actitud. Su dueña toma una bolsa de golosinas, y como por arte de magia, Lulú “resucita”, abriendo los ojos y levantándose de la cama para recibir golosinas en su boca. Este es el gracioso truco que usa Lulú cuando no quiere ir al veterinario.