Estación de buses en Brasil aloja a perritos callejeros durante el invierno

De acuerdo a números proporcionados por la OMS, en Brasil existen aproximadamente unos 21 millones de perros sin hogar. Y de la totalidad de estos perros callejeros, 14 millones acaban en refugios, de los cuales el 90% nunca van a encontrar un dueño definitivo que los ame.

En Curitiba, esta situación no resulta de otro modo. Se estima que hay 60 mil perros viviendo en las calles. Tres de estos perros, llamados Zoinho, Max y Pitoco, viven en una terminal de autobuses del barrio de Barreirinha.


© Foto: Facebook / Fabiane Rosa

Aunque, a decir verdad, estos son perros afortunados, en comparación con millones de otros perros, ya que han sido adoptados por el vecindario, y se convirtieron en perros comunitarios, recibiendo amor, agua y alimento de los trabajadores de la terminal, los residentes del lugar y los transeúntes.

Al enterarse de la situación, una ONG, preocupada por el terrible frío que acostumbra a hacer durante la estación invernal en la capital paranaense, tomó una decisión sencilla, aunque bastante efectiva para proteger a los tres simpáticos perros. Recogieron neumáticos y mantas con los que crearon camas para perros, con los que así pueden evitar el frío y dar más seguridad y comodidad a los tres perritos.

Una voluntaria de la ONG no puede permitirse llevar a los perros a casa, pero el corazón habló más fuerte al ver esa escena rutinaria de animales pasando hambre y frío en la terminal de Barreirinha, Curitiba. Desde hace diez años, la curitibana Neusa dos Santos, se levanta temprano todos los días para tratar y cuidar a los animales abandonados en la terminal.


© Foto: Facebook / Fabiane Rosa

Recientemente, para proteger a los animales del frío, Neusa improvisó camas hechas con neumáticos usados y las colocó en una estación de metro desactivada en la terminal. En las últimas semanas, los termómetros han registrado temperaturas mínimas en torno a los 12ºC en la capital.

"Tenía que hacer algo. Alguien tenía que actuar. Y creo que esta misión era realmente mía. Hoy soy una persona diferente", dice Neusa, que es guardia de seguridad y actualmente está desempleada.

El gesto de afecto llamó la atención del personal de la terminal y de los pasajeros, que también ayudan a cuidar y proteger a Pitoco, Max y Zoinho del riesgo constante de ser atropellados por el movimiento de los autobuses.

"Admiro mucho el gesto de Neusa con los perros. Hoy en día no vemos este amor y atención a los animales en ningún sitio. En varias terminales de Curitiba lo que se ve son animales tirados, maltratados. Por eso, cuando nos encontramos con una escena como esta, ella trayendo la comida cada mañana, es algo impagable. Ella es un ejemplo", dijo uno de los guardias de la terminal.


© Foto: Facebook / Fabiane Rosa

Además de cuidar a los perros, Neusa también los lleva a casa para darles baños y hace paseos diarios. "Cuando empecé a acoger a los animales tenía diez años. Ahora, solo estamos con tres. Algunos fueron adoptados, otros murieron atropellados, por desgracia", dijo Neusa.

También dijo que siempre es testigo de situaciones de maltrato en el lugar. "Pitoco, por ejemplo, perdió la visión en el lado izquierdo porque fue pateado por un pasajero. Muy triste, está loco", dijo Neusa.

Actualmente, Neusa es voluntaria en el Proyecto Comunitario de Perros, del Ayuntamiento de Curitiba. Parte de los recursos para alimentar y tratar a los animales son aportados por el proyecto y los voluntarios.