Este perrito le robaba los zapatos a su dueña y descubren la triste razón

Los perritos son sin duda amigos fieles y amorosos que siempre están dispuestos a todo por sus seres queridos. Ellos suelen ponerse ansiosos cuando sus dueños salen de casa, pues no saben si regresarán o no. Algunos llevan esta preocupación a otro nivel, como Nan, este perrito se robaba los zapatos de su dueña para asegurarse de que vuelva a casa.

Nan es un adorable perrito travieso que cada vez que su dueña salía de casa, él la seguía hasta su destino. Cuando la mujer dejaba sus zapatos en la entrada, Nan se acercaba y se llevaba el par de zapatos de su dueña. A la mujer le tocaba regresar a su casa descalza debido a la travesura de su perrito. Sin embargo, este acto no solo era una travesura.

El pequeño Nan tenía miedo de que su dueña saliera de casa y jamás regresara. Él temía quedarse solo sin la persona que más le brindaba amor, y por ello se robaba sus zapatos. Además, Nan perdió a su mamá cuando ella lo daba a luz, por lo cual solo le quedaba su dueña y sentía un gran temor por perderla también.

El perrito se robaba los zapatos de su dueña porque necesitaba el consuelo de saber que ella volvería con él

La dueña de Nan ha perdido más de una docena de pares de zapatos. Y es que Nan siempre toma uno de los zapatos de su dueña y lo mantiene oculto. Esto lo hace para asegurarse de que ella vuelva y esté allí para él. A pesar de ser un acto conmovedor, la dueña de Nan no puede continuar así, ya que ha perdido muchos zapatos de esta manera.

Debido a la situación, era necesaria una solución efectiva para que Nan tuviera la certeza de que su dueña volvería. Para ello se utilizaron unos parlantes por donde la dueña de Nan podría comunicarse con él tras salir de casa. Inmediatamente después de que la mujer salió, Nan ya iba a ponerse en marcha para seguirla.

Posteriormente, su dueña le habló por medio de las cornetas y le pidió que se quedara en casa, que ella pronto volvería. Cuando el perrito escuchó la voz de su querida dueña, se quedó tranquilo aguardando su llegada. Y así fue, al cabo de un rato, la mujer volvió. Ahora Nan puede estar seguro de que ella volverá con él sin necesidad de robarse sus zapatos.