Este perro pasó tres semanas con la cabeza atorada dentro de una botella

Hay cosas que simplemente suceden y no obtenemos una explicación concreta de cómo fue posible. Pues bien, así es la historia de Cheeto, este perro pasó tres semanas con la cabeza atorada dentro de una botella. El animalito estuvo todo ese tiempo vagando con la botella en su cabeza, sin poder hacer nada.

Quizá Cheeto intentaba comer algo que había en la botella, y fue así como quedó atorada su cabeza en el envase de plástico. Aunque no se sepa con certeza cómo terminó de esa forma, una cosa sí es segura: este perrito sufrió mucho. Por fortuna, todo estaría por terminar.

Las personas que lo vieron, decidieron llamar a una organización para que acudieran en su auxilio. Fue así que llegó Greg King Canine Recovery para rescatar al pobre perro, a quien bautizarían como Cheeto. No obstante, poder ayudarlo no fue sencillo, ya que para ello, primero debían encontrarlo.

Estuvieron buscándolo durante tres días, hasta que finalmente lo vieron, pero el perro, asustado, huyó del lugar. De seguro, Cheeto estaba nervioso, ansioso y demás, pero necesitaba ayuda urgentemente. Uno de los rescatistas tuvo que lanzarse sobre el animal para poder auxiliarlo.

Pasó tres semanas con la cabeza atorada dentro de una botella, pero este perrito daría más sorpresas

A pesar de haber pasado semanas sin comer ni beber absolutamente nada, Cheeto aún tenía fuerzas, pero estas se le agotaban. Los rescatistas hicieron una abertura en la botella para que el perro pudiera respirar, y de inmediato lo llevaron a un centro veterinario. Debido a lo nervioso que se encontraba el animalito, era probable que mordiera a su rescatista, pero esto no le importó.

Al llegar al centro veterinario, al fin pudieron quitar esa botella de la cabeza del perrito. Los rescatistas decidieron volver al lugar en el que hallaron al perro y se toparon con una gran sorpresa. Cheeto era padre de tres preciosos cachorros que habían estado acompañándolo todo el tiempo.

Los rescatistas decidieron nombrar a los cachorros como Oreo, Dorito y Pringle. Ahora, todos tendrían la oportunidad de reiniciar sus vidas y comenzarla dentro de un hogar cálido y amoroso. Y así fue, en cuanto Cheeto se recuperó por completo, fue puesto en adopción al igual que sus cachorros.

Los cuatro perritos fueron adoptados por estupendas familias, las cuales podrán brindarles todos los cuidados y el cariño necesario para que se encuentren bien y felices.