Hombre en Perú deja a su perro amarrado a una tabla con ruedas en una estación del metro

Tuvieron que pasar varios días para que la gente finalmente ayudara a este perro que había estado en la calle durante varios días sin recibir ayuda ni atención.

Cuando este perrito se encontró abandonado en las calles de Perú, se sintió como si fuera invisible, ya que durante semanas la gente pasó por su lado sin siquiera mirarlo. Pero un día, finalmente, alguien decidió echar un vistazo de cerca y se horrorizó por lo que encontró.

La vida había sido dura para el pequeño Cabezoncito, debido a que se cree que su dueño le había abandonado dejándolo atado en una estación del metro en la ciudad de Lima, Perú, y la razón de ello es completamente desgarradora.

Cabezoncito había sufrido lesiones en las patas traseras y se cree que esta fue la razón por la que su dueño había decidido deshacerse de él, llevándolo a una estación para dejarlo allí en una tabla de madera con ruedas.

Milagros Perrunos es un pequeño refugio que admite a perros con discapacidades, y fue esta organización de dos personas los primeros en tomar a Cabezoncito bajo su cuidado.

Lo encontraron en el mismo lugar, en la estación del metro. Lo desataron y lo liberaron, le dieron algo de comida y lo dejaron allí, creyendo que el perrito podría arreglárselas por sí mismo, pero cuando regresaron al mismo lugar dos semanas después descubrieron con horror que alguien había atado a Cabezoncito otra vez.

Como resultado, el grupo decidió hacerse cargo del cuidado del perro. Fue entonces cuando Sara Morán, la fundadora de Milagros Perrunos, llevó a Cabezoncito al refugio, que no es más que su propia casa, en donde tiene varias cunas para que los perros rescatados se recuperen y descansen.

Pero cuando notó las lesiones de Cabezoncito, Morán decidió llevar al perro al veterinario de inmediato, y aunque tenía fe en que todo saldría bien, no recibió buenas noticias por parte del veterinario.

Había una posibilidad real de que el perro pudiera morir e incluso si lograba sobrevivir probablemente terminaría paralizado, debido a que tenía insuficiencia renal y su columna vertebral estaba gravemente herida.

También tenía muchas heridas y costras, y ni siquiera podía caminar porque estaba atado a una madera y había hecho sus necesidades en el mismo lugar, lo que causó una lesión en sus genitales.

Ella decidió darle al perro una oportunidad de pelear, y así, usando el poco dinero que tenía, Morán financió la cirugía del perro y los tratamientos renales.

Finalmente, Cabezoncito se recuperó de su operación, y Sara estaba dispuesta a devolverle su libertad, así que le compró su propia silla de ruedas para perros para que pueda correr como cualquier otro canino.

Actualmente, Cabezoncito está tomando medicamentos para sus problemas renales y también tiene que usar pañales especiales y comer alimentos específicos.

Tal vez por primera vez, Cabezoncito está viviendo su vida al máximo, y no ama nada más que socializar con sus amigos de cuatro patas.