Le regaló un cachorrito a su esposa, pero fue el mismo quien recibió la más grande lección de vida

Era un día normal para Martín, quien se encontraba buscando un regalo para su esposa. Caminando por la calle, pudo ver que a lo lejos había una veterinaria donde ofrecían a un cachorro en adopción. Casi inmediatamente, se le ocurrió que era el regalo indicado para su esposa, ya que el día de su cumpleaños estaba cerca.

Nadie lo quería, ya que estaba flaco y no era de raza. Pero Martín lo adoptó después de verlo detenidamente. El cachorrito le lamió la mano y esa fue la prueba contundente para que Martín se decidiera a adoptarlo.

El día del cumpleaños, Martín le regaló el cachorro a su mujer, quien se emocionó mucho, ya que hacía un tiempo que quería una mascota en la casa.

El cachorro, al que llamaron Flaco, lucía muy débil en los primeros días, pero en las semanas siguientes fue creciendo y fortaleciendo su salud. ¡Flaco era parte de la familia, y sus dueños lo amaban!

Salían juntos los tres a todas partes. Flaco era un perro feliz y sus dueños pasaban mucho tiempo con él. Asimismo, Flaco los defendió cuando entraron ladrones a la casa de la pareja. ¡Era la mascota perfecta!

Sin embargo, pronto comenzaron a cambiar las cosas. Especialmente cuando la mujer quedó embarazada y llegó al hogar el pequeño bebé. A partir de ese momento, la felicidad de Flaco fue disminuyendo.

Todo el tiempo que le dedicaban a la mascota fue derivándose al bebé, y así de a poco fue quedando en segundo plano. El punto de mayor amargura para Flaco fue cuando fue castigado por su dueño después de ladrarle al bebé. Nunca le había pasado, y su tristeza fue profunda.

Un día, la pareja salió y dejó al bebé solo en la casa junto a Flaco. Al regresar, Martín vio a Flaco con su boca llena de sangre y pensó lo peor. Instantáneamente tomó una escopeta y le disparó una vez a Flaco, creyendo que le había hecho daño al bebé.

Sin embargo, cuando ingresó a la habitación del niño, pudo ver la verdad: había ingresado una serpiente que atacaría al bebé, pero Flaco estuvo allí para detenerla y matarla.

La culpa y la tristeza de Martín fueron enormes, y rápidamente, junto a su esposa, llevaron a Flaco a una clínica veterinaria. La salud de Flaco estaba muy débil, pero lo intervinieron quirúrgicamente y pasó toda la noche internado.

Al otro día, Martín, que se había quedado toda la noche esperando en la  clínica, sintió algo húmedo en la mano y en la cara. ¡Era Flaco saludándolo!

El perrito se recuperó bien de la operación después de habérsele extraído la bala, y tuvo la grandeza para perdonar a su dueño que le disparó la noche anterior.

Martín se emocionó y se dio cuenta del gran error que había cometido con su amada mascota. Y comprendió todo el amor y bondad que tienen todos los perros, aún cuando se los ignore por la llegada de un bebé.