Perrita espera a su dueño por meses en la autopista donde la dejó abandonada

Con cada historia que conocemos sobre perritos abandonados que continúan esperando a sus dueños tras un largo tiempo, nos podemos dar cuenta de la enorme fidelidad de estos animalitos. Conoce la historia de Bomi, esta perrita espera a su dueño por meses en la misma autopista en que este la abandonó. Ella, esperanzada, pasa por lo peor con la esperanza de verlo nuevamente.

Realmente es muy triste conocer este tipo de historias, ya que los perritos son demasiado fieles y algunas personas no merecen tanta lealtad. Y es que por muchas necesidades que pasen, muchos perritos se mantienen fieles aguardando el regreso de la persona que le abandonó, tal como lo hizo Bomi.

Esta perrita un buen día apareció a un lado de la autopista, se veía en buen estado, con el pelaje limpio y de buena salud. Un hombre que la vio decidió alimentarla cada día durante varios meses. Sin embargo, con el tiempo, Bomi, aunque el hombre que la alimentaba primero la llamó Doldol-ee, comenzó a tener problemas de salud.

La perrita espera a su dueño, pero este jamás volvería

Esta pequeña perrita tenía un problema en uno de sus ojos y una de sus patas traseras estaba muy lastimada. Bomi cada vez que veía a un carro acercarse del lugar en el que estaba, se asomaba para ver si era su dueño, pero nada. Ella mantenía la esperanza de reencontrarse con él pese a las horribles circunstancias en las que ahora vivía.

Día y noche Bomi aguardaba pacientemente en la autopista. No importaba si estaba lloviendo, ella seguía allí. Su vida peligraba, pues la autopista es un área muy transitada, ella tenía una herida abierta en su pata y no veía bien. Finalmente, decidieron ayudarla para mejorar su calidad de vida. En el veterinario descubrieron que, posiblemente, la herida de su pata fue causada por un vehículo.

Su pata estaba infectada y tuvieron que intervenir rápidamente para evitar que la infección siguiera propagándose. Por fortuna, Bomi podría volver a caminar con normalidad. El hombre que la estuvo alimentando durante todos esos meses la llamó Bomi y decidió adoptarla. En su nuevo hogar, Bomi tendría muchos amigos peludos y mucho espacio para divertirse.

No obstante, al principio Bomi estaba confundida y no se adaptaba bien a su nuevo hogar. Por fortuna, Kaeul-ee estaba allí para animarla; un adorable perrito de su mismo tamaño que la seguía por toda la casa y siempre le buscaba juego. Al final, Bomi podría ser feliz nuevamente junto a su nueva familia y amigos. 

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