Perro quedó atrapado en un río congelado, por suerte la ayuda llegó a tiempo

Un perrito que acostumbraba ir a un río a nadar nunca se imaginó lo que estaría a punto de pasarle. El perro quedó atrapado en un río congelado sin poder hacer nada. Por fortuna, la ayuda llegó a tiempo para salvarlo de un terrible destino.  De no haber llegado a tiempo, lo peor hubiese ocurrido.

Este perro de nueve años de edad acostumbraba a ir de manera habitual a un río. A él le encantaba entrar al agua y nadar allí. Esta actividad se volvió prácticamente uno de sus pasatiempos favoritos, por lo cual, iba cuando le apetecía darse un chapuzón y divertirse. No obstante, un día fue cuando las temperaturas estaban muy bajas.

Como bien sabemos, cuando hace mucho frío y la temperatura desciende, es posible que los cuerpos de agua como lagos, ríos y demás se congelen. El perrito, como cualquier otro día, se dispuso a visitar el río al que solía ir a nadar. Sin embargo, a causa del clima frío, se encontró con la superficie del agua completamente congelada.

Este perro quedó atrapado en un río congelado al que solía ir a nadar

Como era algo habitual, entró al río, aunque como estaba congelado, solo pudo caminar sobre él. No obstante, mientras lo hacía, una parte del hielo cedió, dejando al perro atrapado con parte de su cuerpo dentro de la helada agua del río. Es probable que el perrito haya intentado inútilmente salir de allí, pero debido a las condiciones y el resbaladizo hielo, se le hizo imposible.

Por fortuna, el perrito fue divisado al poco tiempo, y la ayuda pronto llegaría para salvarle. El grupo de rescatistas sabía que debían actuar rápidamente para que el can no sufriera hipotermia. Fue entonces cuando se pusieron manos a la obra e hicieron lo pertinente para salvar la vida del perro.

Con mucho cuidado, uno de los rescatistas, asegurado por los demás y con una cuerda, logró tomar al perro y sacarlo del agua. Este caminó lejos del hielo y los otros rescatistas lo auxiliaron. Rápidamente el perrito fue envuelto en mantas gruesas para que no continuara perdiendo calor.

Cuando fue llevado al veterinario, se dieron cuenta de que el can se había lastimado una patita. A pesar de todo, este valiente y fuerte perrito consiguió recuperarse de forma bastante rápida. En poco tiempo, este gran guerrero recuperó todas sus fuerzas y ya tendría energías para correr, jugar y, por supuesto, para nadar.