Tras perder una de sus patas, perrita impresiona con su capacidad para sobreponerse

A continuación podrás conocer la historia de Mookie, esta perrita pierde su pata, pero no se da por vencida y continúa su vida con total normalidad. Mookie siempre se caracterizó por su gran energía, su espíritu aventurero, travieso y por amar la playa. Su dueña, Mercedes Pimentel, un día notó que algo no andaba bien.

Mercedes siempre llevaba a Mookie y a su hermano Roofus a pasear y tener un montón de aventuras. En una ocasión realizaron un gran viaje por todo el país por carretera. Después de este, Mercedes notó que Mookie comenzó a cojear, pero pensó que se debía al viaje en automóvil. Sin embargo, esto duró un par de semanas, con lo cual Mercedes decidió visitar al veterinario, pues estaba preocupada.

En la clínica, se le detecta un osteosarcoma a la perrita, que es un cáncer en los huesos. Los veterinarios le explicaron a Mercedes que la única opción de curar la dolencia de Mookie y salvar su vida era amputar su pata. No obstante, la operación tenía un valor de 6.000 dólares, los cuales ella no podía pagar por sí misma.

Esta perrita pierde su pata y se convierte en la inspiración de su dueña

Mercedes estaba devastada por la noticia, pero también porque no podía costear la cirugía. Por fortuna, muchas personas estaban dispuestas a ayudarla a salvar a Mookie y crearon grupos de recaudación de fondos en todo internet. Finalmente lograron recaudar el dinero necesario para la operación de Mookie, la cual fue todo un éxito.

Cuando Mercedes debía buscar a Mookie para llevarla a casa, estaba nerviosa, pues sería la primera vez que vería a su perrita con solo tres patitas. Después de todo, estaba feliz de verla, pero preocupada por lo siguiente. La perrita estaba desanimada, pues sabía con certeza que algo no estaba bien con su cuerpo.

Poco a poco, y con el tiempo, Mookie se fue adaptando y a recuperar los ánimos. Ahora estaba dispuesta a jugar con su hermano, a mover su colita felizmente y a saludar a Mercedes cada vez que llegara a casa. Y para completar su felicidad, Mercedes sabía perfectamente qué debía hacer, así que la llevó a la playa para que allí se divirtiera.

Y así fue, Mookie se divirtió bastante, pues disfruta el sonido del mar, la brisa, el agua; todo. Mercedes señala que su perrita se convirtió en su inspiración, pues si Mookie fue lo suficientemente fuerte para superar este gran obstáculo, ella también podría ser fuerte.