Una monja le rezó a los ángeles para que alguien rescatara a un perro y un gato

Hope For Paws recibió una llamada sobre una perra vagabunda y un gatito. Una monja, la hermana Latecia, les dijo a los rescatistas que la perra rogaba por comida todos los días.

Unas semanas después, ella también empezó a ver al gatito. Ambos se refugiaron en el convento y se hicieron buenos amigos. Aunque eran de diferentes especies, ambos eran indigentes y tenían mucho en común. Encontraron consuelo el uno en el otro y se mantuvieron unidos.

La perra, llamada Ariel, estaba muy interesada en la comida, pero estaba demasiado asustada y no quería ser tocada.

Debido a que tenía tanto pelaje, era difícil poder capturarla con la red. La hermana Latecia era la única persona a quien Ariel seguía, así que ella la atrajo a un área cerrada. Joann le tiró rápidamente la red y junto con Lisa la tranquilizaron.

Después necesitaron asegurar al gatito Sebastian. Esperaron pacientemente a que entrara a la trampa y así pudieron rescatarlo.

Ambos esperaron su turno para ser atendidos. Después de recibir atención médica, Ariel y Sebastián permanecieron en un hogar de acogida hasta ser adoptados.